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Una de las primeras constataciones que se producen cuando empezamos a generar nuestra idea, es la ausencia casi general en la sistematización de la intermediación dentro de los centros educativos. Tan sólo un reducido número de centros en nuestra región establece estructuras para llevarla a cabo y en la mayor parte de los casos, se reduce a un sistema informático de cruce de ofertas y demandas con carácter universal. Como consecuencia de todo el planteamiento anterior, podríamos decir que el SEIMP no se trata de una “bolsa de trabajo” entendida como un simple registro de entradas y salidas de ofertas y demandas de empleo. Las diferencias fundamentales que ofrece nuestro servicio con respecto a dicha fórmula de intermediación son las siguientes:
Además, consideramos diferencias significativas con el resto de mecanismos públicos y privados de inserción laboral que proliferan actualmente y que en todo caso consideramos como subsidiarios en aquellos casos donde el servicio no sea efectivo. Dichas fórmulas y nuestras diferencias con ellas son las siguientes:
Frente a todos estos mecanismos de intermediación, se ofrecen una serie de ventajas comparativas basadas fundamentalmente en dos aspectos que ninguna de las anteriores fórmulas ofrece. Por un lado, ofrecemos un “producto propio” tanto para las empresas como para los alumnos basado en el conocimiento de ambos. Por parte de la empresa ofrecemos del alumno, además de la garantía intrínseca de su título o certificado profesional, un conocimiento personal y profesional más que contrastado a lo largo de un proceso de más de 500 horas en el caso de haber cursado las cualificaciones profesionales asociadas al Catálogo Nacional y entre 1400 y 2000 horas en el caso de haber cursado ciclos formativos. Por parte del alumno, requerimos a la empresa determinadas garantías de respeto tanto a la cualificación profesional adquirida así como a determinadas condiciones de trabajo derivadas de la misma.
La otra ventaja es la cercanía y el seguimiento a lo largo de la primera etapa de relación laboral lo cual nos permite de una parte medir la empleabilidad de nuestro alumnado y de otra, conocer aspectos importantes para mejorar el proceso de cualificación tales como las modalidades contractuales más utilizadas, la utilización de contratos formativos, etc. Ir a inicio
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