De la cola del paro al instituto
La crisis anima a parados y adultos a estudiar FP
La crisis también ha conseguido que más adolescentes permanezcan escolarizados ante las escasas perspectivas de encontrar un trabajo sin cualificación
En una clase siempre hay grupitos y en el ciclo de Farmacia –FP de grado medio– del Instituto Terrassa se han formado dos en función de las edades. Por un lado, están los adolescentes, chicos que acabaron la ESO hace poco y decidieron seguir estudiando. Por otro, los veinteañeros y treintañeros, y alguno también por encima de los 40, que tras un tiempo trabajando quedaron en paro. La crisis ha empujado a muchos adultos a las aulas, explican desde varios institutos consultados.
También ha conseguido que más adolescentes permanezcan escolarizados ante las escasas perspectivas de encontrar un trabajo sin cualificación. La demanda de estudios universitarios y FP se ha disparado este curso, pero ha sido esta última la que ha concentrado el mayor aumento de matrícula en los últimos años y donde el alumnado es más heterogéneo. Las víctimas del paro son principalmente personas sin títulos académicos postobligatorios, indica la Encuesta de Población Activa, y es en la FP donde encuentran una nueva vía de inserción laboral. El curso 2005- 2006 68.380 personas estudiaron FP de grado medio o superior en Catalunya. Este curso la cifra ha subido a 92.054 estudiantes, sin contar la formación a distancia. Muchos institutos explican que el goteo de personas en busca de plaza de FP es continuo y su perfil muy variado.
No hay más que dar una vuelta por alguno de estos centros para constatar la mayor presencia de adultos en la FP. "Tenemos alumnos de todas las edades y procedencias, chicos que vienen de la ESO, personas entradas en los cuarenta en el paro, otros que no han podido acceder a la universidad porque no tenían la nota suficiente o incluso universitarios que no han encontrado trabajo y buscan en la formación profesional una salida laboral", explica Josep Rey, coordinador de FP del IES Terrassa. Según datos de la Fundació Barcelona FP, el curso 2009-2010 el 65% de los estudiantes de FP de grado medio tenía más de 18 años –la edad natural para entrar a estos ciclos son los 16 años en caso de no haber repetido ningún curso–. En cuanto a los estudiantes de FP de grado superior, el 77% era mayor de 20 años –se supone que entran a los 18 años–. En el grado medio, los nuevos estudiantes de más edad llegan sobre todo para obtener carnets profesionales –instalador eléctrico, de gas...–; en el grado superior los objetivos son más diversos y coge fuerza la entrada a través de la prueba de acceso para los que carecen del título de bachillerato –la demanda de estas pruebas ha aumentado un 27%–.
El cambio en el alumnado de la FP justo empieza a notarse, pero se prevé que la presencia de personas adultas crezca debido al nuevo sistema de FP, basado en cualificaciones y competencias profesionales, explica Ricard Coma, gerente de la Fundació Barcelona FP.
En una clase del IES Terrassa se puede ver un aula llena de adultos siguiendo un curso para emprendedores. Todos están en paro. Son alumnos que llegan a través del Servei d'Ocupació de Catalunya. Además, en este centro del Vallès Occidental atienden a estudiantes dentro del programa Qualifica't, destinado a que personas con experiencia profesional pero sin título obtengan un certificado que reconozca sus conocimientos. Los profesores coinciden en señalar que la entrada a la FP es ahora más flexible, la oferta de ciclos y su calidad han mejorado y estos estudios son más atractivos y tienen más prestigio que hace una década. Una parte del alumnado ve además la FP como un plan B para acceder a la universidad, sobre todo en carreras relacionadas con la educación y la sanidad –excepto medicina–, como ya quedó patente este año. Y luego está la crisis, la guinda que faltaba para desatar la avalancha hacia la FP, señalan los docentes.
"Y esto sólo acaba de empezar", advierte Montserrat Milán, responsable de Formación Profesional del sindicato CC.OO. Milán afirma que la administración estudia permitir que cualquier persona que apruebe un curso de PQPI –un programa para los alumnos que acaban la ESO sin el título– acceda a un ciclo de FP de grado medio directamente, mientras que ahora necesitan obtener al menos un ocho.
"La gran duda es si el sistema será capaz de absorber el aumento de demanda que se espera", dice Milán. En el IES Terrassa, como en muchos otros, aseguran que estan al máximo de su capacidad. Ni tienen aulas ni profesores para abrir nuevos grupos. Carles Francí, director general de FP del Departament d'Educació, explica que, "si las condiciones económicas lo permitiesen", se deberían crear "centros exclusivamente dedicados a la formación profesional" –a los estudios postobligatorios en general–. La gestión de la FP resultaría así más eficiente y permitiría ampliar plazas si fuese necesario y espacios, dice Francí. Pero la misma crisis que ha llevado a muchos alumnos hacia la FP impide ahora que se emprendan algunos cambios necesarios.
"No puedo permitirme el lujo de suspender"
Xavier San Victoriano, 42 años, GM de Farmacia
La vida de Xavier San Victoriano dio un vuelco cuando, tras 21 años de trabajo en la misma empresa, le comunicaron que prescindían de sus servicios. "Verte en el paro es un golpe muy duro, estás en la calle y después de una vida trabajando te das cuenta de que no tienes nada", cuenta. Como muchas otras personas, en su día dejó de estudiar porque consiguió un empleo bien remunerado. Siendo adolescente entró a trabajar en una empresa del metal, donde fue ascendiendo hasta hacerse cargo de la sección de producción. "Pero las cosas han cambiado, ahora piden un título y formación para cualquier empleo, tienes que estar preparado", admite. Por eso decidió matricularse en una escuela de adultos y conseguir el título de ESO. Primer objetivo cumplido y además con nota, un 9,2. "Mi intención era matricularme en un ciclo de FP de grado medio, sabía que habría bastante competencia porque hay mucha gente en paro que quiere volver a estudiar y me esforcé para que mi nota de acceso fuera muy alta", cuenta. El segundo objetivo también se hizo realidad. Este septiembre empezó a estudiar un ciclo de Farmacia en el IES Terrassa. Xavier no piensa perder el tiempo: "No puedo permitirme el lujo de suspender porque en junio se me acaba el paro". Está satisfecho con la enseñanza que recibe en este instituto y se muestra dec-idido a encarar su futuro: "No tiro la toalla, encontraré trabajo".
"La competencia es alta para trabajar y para estudiar"
Eva Mesurado, 18 años, GS de Administración
A Eva le gusta estudiar, pero odia agobiarse. Ese es el motivo que da para explicar por qué, al acabar la ESO, se decantó por un ciclo de FP de grado medio en lugar de por el bachillerato. La experiencia de algunos amigos acabó de inclinarla hacia la formación profesional. "Me decían que el cambio de la ESO al bachillerato era muy brusco y yo quería hacer algo más práctico y relacionado con las matemáticas, así que me matriculé en Administración", cuenta con desparpajo. Aprobó el curso sin problemas y decidió dar el salto al grado superior, también con la rama de Administración y Finanzas. Antes tuvo que aprobar el examen de acceso para los que carecen del título de bachillerato. Fue algo complicado, pero no precisamente por la dificultad de la prueba en sí. El problema estaba en conseguir plaza en un curso para preparar estos exámenes. "Me costó entrar porque ahora hay mucha gente en el paro que quiere hacer FP, ya no sólo hay competencia para encontrar trabajo ¡también para estudiar!", espeta. Se la ve animada y decidida en su primer año como estudiante de FP de grado superior, con las ideas claras y pocos pelos en la lengua. –¿Conoces algún ni-ni? –Pues claro.Tengo amigas que ni estudian ni trabajan. Dicen que quieren trabajar, pero no quieren ir a pedir trabajo al McDonalds porque les da vergüenza. Ella, además de estudiar, trabaja algunos días como dependienta. "Es que a mí lo que me da vergüenza es tener que pedir dinero a mis padres para salir, ¡con mi edad!".
"La orientación profesional en la ESO debe mejorar"
Xavier Vilardell, 28 años, GS de Riesgos Laborales
Esta es la segunda vez que Xavier Vilardell, de 28 años, estudia un ciclo de FP de grado superior, y espera que la vencida no tenga que llegar a la tercera. Como muchos otros jóvenes, cuando acabó el bachillerato cometió, según él, un error: "No pensé a largo plazo y quise alcanzar la independencia económica lo antes posible". Apenas cumplida la mayoría de edad empezó a trabajar en una fábrica textil, pero a los tres años se quedó en paro. Fue entonces cuando volvió a pensar en la formación y se matriculó en un ciclo de grado superior de diseño. La cosa no fue demasiado bien, recuerda. "Había poco trabajo en el sector y tuve que buscar algo sin relación con mi formación; al final encontré un empleo como instalador de maquinaria". La crisis se topó en su camino y la empresa se fue a pique. Tocaba reinventarse de nuevo y sacó partido de un mal trago en su antigua compañía. "Sufrí un accidente laboral y empecé a interesarme por la seguridad en el trabajo". Ya tenía claro su ciclo: prevención de riesgos laborales. Sólo faltaba encontrar plaza. "Me costó mucho, los grupos estaban llenos en todas partes", afirma. Finalmente pudo matricularse en el IES Terrassa –él es de Caldes de Montbui–. Pronto empezará las prácticas y se siente preparado para ello: "La formación que recibimos en la FP es buena, mis profesores han sido muy profesionales y las prácticas están muy bien organizadas". Sólo ve una pega, "la orientación educativa al final la ESO debe mejorar".
"Me preocupa el día después del instituto, si encontraré trabajo"
Ainoa Gascón, 18 años, GM de Peluquería
El bachillerato no estaba hecho para Ainoa o Ainoa no estaba hecha para el bachillerato. Sea como fuere, esta chica de 18 años dejó estos estudios postobligatorios durante el primer curso porque veía que no eran lo suyo. Y es que lo suyo era la FP, más concretamente el ciclo medio de peluquería. Antes de probar suerte con el bachillerato de Ciencias Sociales intentó matricularse en formación profesional, pero no encontró plaza. Tras desertar del bachillerato trabajó como aprendiza en una peluquería y consiguió cursar algunas unidades formativas del ciclo al que había echado el ojo. Después de dos años logró matricularse. Como sus compañeros, destaca lo difícil que se ha puesto conseguir plaza en buena parte de los ciclos de FP. –¿Ejercerías sin un título? –Ni me lo planteo. Se acabaron los tiempos en que las chicas se labraban su carrera como peluqueras empezando por el lavado de cabezas y la aplicación de tintes. "La competencia es alta y siempre es mejor tener una titulación, por muy bien que se te dé el trabajo". Que parece que es su caso. Ainoa está muy concienciada sobre la necesidad de acabar su formación. No quiere que le pase como a su tía, que a las puertas de los 40 años perdió el empleo y ha tenido que volver a estudiar. También FP. Al contrario que Eva, Ainoa sí piensa mucho en el día después del instituto. "Me preocupa si encontraré un trabajo, pero al menos he podido estudiar lo que me gusta".

















